Todo llega a su fin. El pasado sábado, un camión palomero se llevó de regreso a Mallorca a la paloma que había entrado hace un mes en nuestra nave. Todos los días la llevábamos de un lugar a otro para protegerla de nuestros gatos, le compré vitaminas y comida especial.
Increíble: aunque las sueltan a cientos de kilómetros de su palomar, tienen un sexto sentido que las orienta de regreso a casa. Me fascina tener este contacto con estos seres vivos, criaturas creadas por Dios, a las que estoy llamado a cuidar y proteger.
PD: Ya tenemos noticias desde Mallorca. Palomita y cuidador están estupendos.