Primer contacto. Hace 3 semanas escuché el típico maullar de gatitos pequeños. Descubrí que venían de una nave de nuestro polígono que está siempre cerrada. Lo primero que decidí fue darles alimento.
Ganándose su confianza. Compré leche especial de gatitos y empecé a darles biberón. Poco a poco la madre y yo nos fuimos haciendo buenos amigos.
Rescate del resto de la familia. Salté el muro de la nave (avisando antes a la policía) y puse una jaula-trampa. A los 20 minutos la mamá ya estaba dentro. Rescatamos también a los cuatro gatitos que quedaban.
Conclusión: el día del rescate fui muy feliz — tuve el privilegio de salvar unas vidas de dentro de unas ruinas, una mamá con sus seis adorables gatitos.